domingo, 20 de diciembre de 2009

Necesidades: Enganchada

Gracias a esos libros que me quitan horas de sueño.

Los solía llevar en su bolso por todos los rincones de la ciudad. El psicólogo le había dado el diagnóstico: adicción a la lectura.

Ella le había replicado que sólo era un libro para leer en el autobús o mientras esperaba en el banco. Pero sabía que se mentía a si misma, sabía que no podía pasar tres horas seguidas sin abrir uno y devorarlo capítulo a capítulo, página a página. Lo peor llegaba con la noche, ya en casa se dirigía a la estantería, ellos estaban atemorizados, temblaban, echaba una ojeada y elegía uno. El resto de ellos esa noche respiraba aliviado. La masacre se daba cuando llegaba el punto culmen de la intriga; el libro se sentía cansado después de tres horas de servicio. Pero ella no estaba dispuesta a dormir sin llegar a saber el final, ¿y si su teoría inicial era acertada?

5 comentarios:

Anónimo dijo...
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Curro Armenio dijo...

Me gustan los libros. No sólo leerlos. También verlos, y abrirlos, y tocarlos. Todavía soy de los que buscan en el diccionario de papel.
Tengo una ilusión desde hace muchos años: escribir un libro como lo hacían los copistas medievales: a mano, con sus ilustraciones y todo.

Recuerdos perdidos dijo...

Cierto Curro, no entiendo a la gente que se descarga los libros de internet.
Es como comer tarta de chocolate sin azúcar.
Saludos.

Joselu dijo...

Yo también pertenezco a esa tribu adicta a esos objetos extraños que son los libros. A ellos y a internet. Soy un blogadicto. Feliz Navidad. Un cordial saludo.

Recuerdos perdidos dijo...

Feliz Navidad Joselu.
Creo que la adicción a los libros no perjudica la salud, aunque sí el espacio en casa.
Felices fiestas y saludos.