miércoles, 21 de abril de 2010

Necesidades: Ser uno es difícil.


Cada vez que se enfrenta a una vicisitud reacciona igual, primero se pone nerviosa y llora como una esponja, después hace algo que le parece lógico, dentro de su lógica claro. Al final termina mirando la foto de sus abuelos y pidiéndoles fuerza, “Que yo sé que desde allí todavía me observáis y me juzgáis, así que ahora os toca apechugar y echarme un cable”

Y a sus cuarenta sigue comiéndose las uñas, una tras otra, de forma automática, casi inconsciente, “Por algún lado tendrá que sacar los nervios, que ella toda la vida ha sido muy nerviosa”. Es algo que Chari siempre dice para justificar el vicio de su hermana delante del resto de familiares y conocidos; Chari es de las que sufren con los qué dirán de los otros, no soporta que pongan en evidencia a Gloria, la mayor de los cuatro. Pero Gloria obvia todo lo que a Chari le preocupa, porque dice que son pequeñeces, “¿Y que más da que me vean comiéndome las uñas? Como si me quiero subir a un árbol a hacer el mono”.

Así que en la última boda, la de un cuñado de un primo de Barcelona, asistieron ambas. Chari con su marido y sus dos hijas, Gloria con sus uñas comidas y una pequeña libreta con los apuntes del último curso sobre “Vidas encuadernadas al gusto. Dése el gusto” Todos sonreían, se saludaban, se miraban los vestidos. Una puesta en escena fastuosa, llena de colores y protocolos actuales. Con tanto entretenimiento Chari se pierde entre la multitud y Gloria se toma unos minutos de vida propia. Cerveza de aperitivo, blanco con el pescado, rioja con la carne, champán para brindar y un ron en el baile.

- Al menos con una copita de más dejas de comerte las uñas.


Entonces Gloria pasó a la historia de la familia López, se montó en un árbol y se puso a hacer el primate. El cursillo le sirvió de mucho.

18 comentarios:

Vanessa dijo...

Qué buena esta entrada!
Pues mira, si tenía que hacer el mono para ser ella misma pues ya está, a partir de ahora será un poco más ella,no? La gente que la conozca ya sabe de sobra cómo es y no tiene que aparentar ser de otra manera..
Besitos.

Recuerdos perdidos dijo...

Pero es que a veces le cuesta ir contracorriente.
Un saludo Vanessa.

Curro Armenio dijo...

Pero... ¿se sabe si en el árbol siguió comiéndose las uñas?

Recuerdos perdidos dijo...

Curro deja las uñas que a la próxima irá a trabajar disfrazada de orangután.

Un saludo.

David dijo...

La costumbre de comerse las uñas ya era precursora de la de hacer el mono. Todo muy instintivo, muy visceral. De todos modos no veo en ninguna de las dos costumbres nada malo o negativo para la sociedad. Conozco gente con costumbres instintivas mucho más destructivas para los demás y para sí mismos. Relato divertido en cualquier caso.

Recuerdos perdidos dijo...

Lo de comerse las uñas es un como un ejemplo, en realidad quiero poner en evidencia la necesidad del ser humano de ser aceptado por un grupo y/o ser uno mismo al mismo tiempo.
Nada fácil, ¿verdad?

Julio César dijo...

Las personas a veces olvidan que lo que dicen los otros y lo que decimos nosotros de nosotros mismos, vale muy poco. Siempre es un espejismo lo que nosotros creemos que somos, no lo que somos en realidad. Y lo que otros piensan, pues, siempre es llevado por el momento, algo superficial. Me gusto la historia. Un abrazo y suerte.

Recuerdos perdidos dijo...

Gracias Julio, seguiremos indagando en las rarezas del ser humano.

Miguel dijo...

Las personas tenemos la personalidad que tenemos y la que creen los demás que tenemos. No sé si vale la pena demostrar a los demás que se equivocan.

Un beso.

Recuerdos perdidos dijo...

Miguel, no se trata de demostrar a los demás que están equivocados, más bien del cansancio de tener que seguir los protocolos sociales que vienen dados y que no se comparten.

Un saludo.

Pedro dijo...

Vivan los monos.

Recuerdos perdidos dijo...

Y las unñas comidas.

Thornton dijo...

Gloria les pide ayuda a sus abuelos pero se siente juzgada por ellos. Tal vez la opinión de los demás le importa más de lo que piensa.
Qué bien escribes.
Besicos.

Recuerdos perdidos dijo...

Pues sí, le importa justamente la opinión de sus abuelos, sus abuelos que están muertos.
Gracias por el piropo Thornton.

Anónimo dijo...

Gracias por arrancarme una sonrisa que todavía se resiste a dejarme. Creo que me hacía falta leer este relato hoy, y lo sabías. A ver si a partir de mañana empiezo a hacer un poco el mono- Besos. Mónica

Recuerdos perdidos dijo...

Sí, por eso te dije que lo leyeras.
Que no se nos olvide aquel curso de "Risoterapia" que tan bien nos sentó.
Un abrazo.

BLANCO dijo...

Es mucho más fácil ser dos.

Recuerdos perdidos dijo...

¿Uno en la calle y otro en la casa?