sábado, 20 de marzo de 2010

Necesidades: Seguir el hilo.


Soy una metepatas, cada vez que se lo repito a mi gato me convenzo más de ello. Se queda encima del sofá, todo estirado, atravesándome con esos ojos verdes fríos de felino. Interpreto su respuesta, “Sí, siempre lo fuiste, aprende a vivir con ello”, o tal vez “Que te den capulla, déjame dormir la siesta en paz”. No sé, mi gato, todos los gatos me hablan, les doto de personalidad y vida propias; me ayuda a seguir el hilo de mis pensamientos, a veces me pierdo. Como ahora, en esta sala de espera con la revista de animales que tengo en mis manos, me he perdido. Es extraño en una consulta privada, en el ginecólogo, encontrar una revista de animales, no soy la única que se pierde.

Tenía la cita a las cinco y media, llevan una hora de retraso, a mi lado otras dos féminas, acicaladas y bañadas en colonia, ojean la otras revistas, las de famosos, esos que mueven el cotarro en nuestro país. Me vuelvo a perder.

- ¿Sara Segura?.- Parece bonito mi nombre en boca ajena. Es la ayudante, sonriente, complaciente, me conduce hasta la habitación contigua. Detrás de la mesa él me da la mano, otra sonrisa, las preguntas de rutina.

- ¿La última vez que tuvo el periodo?.

- Pues hace una semana...o eso creo.

- ¿Toma anticonceptivos?.- Él no me mira, sus ojos están posados sobre el papel, garabatea mis respuestas.

- No. Bueno, los tomé durante seis meses, pero la libido se me vino abajo de golpe, mis piernas se volvieron pesadas como el cemento. Las dejé, me va mejor con el preservativo.- Ahora sí me mira.

- ¿Pareja estable?.- Antes de responder me acuerdo de los ojos de mi gato, quisiera ser como él, seductor en los momentos fríos.

- Hasta la semana pasada sí.- Me incomodo yo misma como buena metepatas que soy, intento devolver una sonrisa, quiero transmitirle un “nada, estoy bien, todo se supera”. Creo que no se entera de mi esfuerzo.

- Lo siento. Pasemos a la revisión.- Me quito la ropa, tumbada, abiertas mis piernas introduce el aparatejo metálico, me indica una pantalla que hay a mi izquierda.- Ese es un ovario, precioso, todo perfecto.- No sé dónde ve la belleza, ni siquiera distingo en la imagen borrosa, blancos y negros mezclados, a uno de mis ovarios. Asiento.- Ya está. Ya puede cambiarse.

En la recepción pago la factura por los servicios recibidos, no me queda más remedio que admitirle a la recepcionista que prefiero el ginecólogo al dentista, que me toquen los dientes me provoca más inquietud,”¡Joder!, ya lo he hecho otra vez, ¿por qué digo cosas tan incorrectas?”.

Vuelvo a acordarme de mi gato, seguro que sigue dormido.

13 comentarios:

Curro Armenio dijo...

¡Un ovario precioso! Me ha dado un ataque de risa. El lenguaje ginecológicamente correcto. Todo se pega.

Un saludo.

Recuerdos perdidos dijo...

Es que mi ginecólogo es muy "artista".

Julio César dijo...

Me encanta tu forma de narrar: casual e intrigante. Realmente pensé que sería sólo una descripción de un bello gatito. Me sorpendió gratamente. Espero que sigas disfrutando de la vida con esa palabras que transitan en tus historias.

Un abrazo.

Recuerdos perdidos dijo...

Bienvenido Julio.

Sí, como me suelo perder empiezo por un gato y acabo por un ovario.

Un saludo.

Thornton dijo...

Las metepatas siempre me han caído bien,no sé por qué, pero es así.
Me ha encantado tu relato, ahí si que no has metido la pata.
Un abrazo.
P.D. Ese gato te domina.

Miguel dijo...

Me ha gustado tu post. Has dramatizado una rutina que es prosaica en grado sumo. Y la has dotado de vida y de emociones. Seguramente la mirada de tu gato no sea tan expresiva como tus palabras.

Un beso, colega

Recuerdos perdidos dijo...

Thorton gracias por la visita. Soy una metepatas consumada, hay gente que no me soporta porque digo las cosas incorrectas en los momentos menos oportunos, y te juro que no lo hago aposta.

Miguel: encantada de verte por aquí. No tengo gato, eso sí, siento un gran cariño hacia los animales ya sean felinos o perrunos.

Un saludo

César dijo...

Lo bueno de meter la pata, es que se trata de un acto con un grado alto de personalidad, es decir,cuando metemos la pata no estamos influenciados por nadie, tan sólo de nosotros mismos.....sigue metiendo la pata.

David dijo...

Las inhibiciones se las busca uno, eso está claro. Yo no quiero que me toquen los dientes ni nada pero si no hay más remedio...
Felicidades por tus preciosos ovarios.

Recuerdos perdidos dijo...

César: Pues no lo había mirado así, seguiré metiendo la pata.


David: Gracias por el piropo y por la visita.

Oscar Grillo dijo...

El gatito parece Al Jolson.

Pedro dijo...

La próxima vez que vayas al ginecólogo lleva un gato; seguro que intimida al emérito doctor y deja de tirarte los tejos tan descaradamente.

Tchüss and keep doing that.

Recuerdos perdidos dijo...

Pedro, encantada de verte por aquí.

No creo que mi ginecólogo me tire los tejos, es un hombre que me transmite mucha confianza. Aunque sí te puedo decir que a veces suelta algunas frases brillantes artísticamente hablando.

Bis bald und bis April.