jueves, 18 de marzo de 2010

Necesidades: Clases


Relato nacido gracias a la inspiración de Tom Sharpe y a las vivencias de Alfonso.

Advertencia: Un relato algo pasado de rosca, no es lo que suelo escribir.

Muy seguro de sí mismo, al cincuenta por ciento, el otro cincuenta todavía anda por ahí, pensándoselo. Se mira los dedos, con sus gafas rectangulares de color azul oscuro parece más intelectual. Moreno, bien vestido y modales adecuados, jamás levanta la voz. Lleva en el negocio de la enseñanza seis años, entró por vocación. “Me gusta enseñar”, se lo escuché más de una vez.

- Hoy he tenido varios conatos de violencia en mi tutoría.

- Claro, los has tenido a quinta hora.

- Estoy cansado, ¿qué se puede esperar de la generación Esteban?.- No quita ojo de la carretera, precavido hasta con el volante, tampoco olvida a Henry Wilt. Sigue pensando, sabe que lo del PCPI de carpintería no está tan mal, que así, al menos, las clases de 3º y 4º de la ESO quedan tranquilas, sin “problemas” graves.- A veces pienso eso de opositar a la escuela de idiomas, mi especialidad, francés, me ofrece esa salida.- Pero esta tarde tiene dos cosas muy importantes que hacer, se cambia de ropa, de esa de andar por casa, y toma un mate argentino mientras lee “El camino” de Delibes (ésta era una de las cosas importantes que tenía que hacer).

*

- Bueno, entonces, ¿cómo hace uno para fumarse un porro y que la gente no se de cuenta que andas fumado?.- Las respuestas vienen en seguida, se atropellan al hablar los unos a los otros, “Lo que yo digo, generación Esteban al poder”. Van respondiendo a su forma.

- Pofezó, si eta fueze una pregunta de ezamen sacaría un dié.- Es Alejandro, de una aldeilla de aquí cerca, he observado en él una predilección por la mentira y la agresión a las mujeres.

- Pué o no viene a claze eze día y te queda en el parque tomando una litro, o te calla la boca y no dice ni mu en tol día.- Este es Juan, un sol de sinceridad y malos modos, mezclados con padres alcohólicos, paro y gusto por el bacalao. Entre ellos llegan a una conclusión, “¡Qué más da pofezó! Zi de toas forma venimo fumao a clase.” Pues eso, al menos han sido capaces de ponerse de acuerdo en algo sin llegar a las manos, cuando vengan los de inspección les diré que uno de los objetivos que he conseguido este curso con ellos ha sido “debatir temas candentes de la sociedad actual llegando a conclusiones razonadas y realistas”. Toma ya, mis alumnos sí que son competentes.

- Bueno, lanzo otra cuestión, ¿se puede justificar el asesinato?; quiero decir, por ejemplo, suponed que un chaval de la escuela de arte, de estos frikis que llevan gafas con la pasta muy gorda, gafas de los años ochenta, de los que van con sus pintas raras, con su música rara y que creen que cuantas más cosas raras escuchen, vean, lean o hagan más importantes e inteligentes son.

- Sí, pofezó, ya sé, de ezo que se sienten mejore y dicen quel bacalao y el flamenco es una mierda, la tunda que le metía yo a ezo.- Es José, siempre haciendo alarde de la paliza que podría propiciar con sus músculos.

- Pues de esos. Imaginaos que un día llegando a casa, tenéis la escuela de arte justo enfrente de vuestro hogar, un friki escupe un chicle y os da justo a vosotros. El tío más allá de disculparse se ríe socarronamente con sus amigotes, como si la gracia realmente fuese una gracia. Entonces os quedáis con su cara y por la noche, a eso de las nueve, cuando salen todos de la escuela de arte, lo esperas fuera, lo sigues. Y al entrar a su portal le ponéis un cuchillo en la espalda, lo metéis en vuestro coche. Ya en un escampado, uno como el que hay detrás del campo de fútbol, le pagáis una paliza con un buen palo, le cortáis el pescuezo y lo enterráis.- Los miro, están más callados que en misa, sabía que les encantaría esta historia, les pone la violencia gratuita.- ¿Eso está bien?

- Joé pofezó, sa pasao tré pueblo, con la paliza habría tenío suficiente. ¿Pa' qué matarlo?.- Me sorprende la sensibilidad de Alberto, fallé en mi apuesta.

- ¡Qué dice'! Si lo ha matao es porque se lo ha ganao, así no podrá reirse más de nadie el mu capullo, le va a escupir chicle a su puta madre.- Es Jéssica, sabía que ella no me defraudaría, ella sabe como hacer pagar a los demás sus faltas, gritos, ostias e insultos, muy cándida. Se ensalzan en una disputa, pro y contra el asesinato del friki en cuentión.

- Vale que sea un gilipolla con esa gafa, pero por un chicle no se le puede matar, opino como Alberto, con una paliza habría bastao.- Llamo al decoro de la mejor forma que puedo, dando golpes en la pizarra, y diciendo “Chicos por favor, quedan sólo cinco minutos, todos a la vez no que no nos enteramos de nada”. Al final cada cual sigue convencido de que su postura era la acertada. Matar o no matar, esa es la cuestión. Me pongo algo nervioso,en cuestión de segundos he decidido confesarles mi acto de anoche, ellos se lo merecen, son mi público preferido, mi único público a fin de cuentas.

- Chicos, antes de que os vayáis quiero deciros algo, para que el fin de semana lo paséis reflexionando un poco.- Las protestas no se hacen esperar.- Tranquilos que no es tarea. Anoche me cargué a un friki, de esos de gafas de pasta gorda, me escupió un chicle y se rió en mi cara. Paliza, cuchillo por el cuello y al agujero. ¿Qué os parece?.- Se empiezan a reír.

- Anda ya, pofezó, si usté tiene cara de no haber roto un plato en su via.- Y se van tan tranquilos, por la puerta trasera para fumarse unos porros.

*

Alberto, Jéssica, Juan, José y otros dieciséis alumnos más del PCPI de carpintería se tirarán todo el fin de semana hablando por el messenger. El tema de conversación será el chico que apareció en el escampado de detrás del campo de fútbol, dicen que le dieron una paliza y después lo degollaron.


10 comentarios:

Curro Armenio dijo...

(Glub).

Quienes no conocen el paño del PCPI de Carpintería y similares apinarán bobaliconamente como suelen: que esto se arregla con más escuela. Bastará con unas buenas prédicas bien programadas de Educación para la Ciudadanía o de Educación Civica y de los Afectos y Sentimientos.

Seguramente, si el profesor hubiese tenido la oportunidad de estudiar estas disciplinas, o anejas, no hubiera reaccionado con tanto exceso, y habría aprovechado la situación para mantener una apacible charla con el friki acerca del lanzamiento de chicles impregnados de babas a la cara de los conciudadanos y conciudadanas.

(¿No hay futuro?)

Recuerdos perdidos dijo...

Es que este profesor estudió en un instituto pionero en la LOGSE, pasó de 1º de BUP a 3º de la ESO.
Algunas reminiscencias quedan.

Pero de todas formas él cree que hay futuro Curro, claro que sí, o somos positivos o nos metemos a barrenderos para sobrevivir (con todo mi respeto para estos profesionales).

Un saludo esperanzador ;)

Te dejo este enlace, puede interesarte.

http://www.youtube.com/watch?v=nPB-41q97zg&feature=player_embedded

Curro Armenio dijo...

Sin ánimo de controversia: a la realidad le importa un pimiento que la miremos con pensamiento positivo o negativo. Es, y ya está.

Recuerdos perdidos dijo...

Sí,cierto, la realidad es la que es.
Por ello el profe de secundaria con vocación se está pensando opositar a la Escuela Oficial de Idiomas.

Mientras intenta relativizar la realidad, para sobrevivir.
Sin controversias, un saludo.

Curro Armenio dijo...

Suerte y felicidad, con todo mi corazón.

Recuerdos perdidos dijo...

Muchas gracias Curro.

Joselu dijo...

Yo hace tiempo que he perdido, tras treinta y un años de profesor, la vocación de enseñar. Esto no es lo mío. Pero ¿qué puedo hacer? Buena pregunta. No espero que me la contestes. ¡Qué angustia!

Recuerdos perdidos dijo...

Joselu, ¿por qué los profes y maestros por vocación cada vez la pierden antes? No espero que me respondas.
Un saludo.

Pedro dijo...

¿Hace falta la vocación para enseñar? ¿No basta con que te guste? No sé, es algo que siempre me ha parecido curioso, siendo el de profesor un trabajo como cualquier otro (con sus particularidades, obviamente).

Respecto a la generación Esteban...la verdad es que cada vez más intento evitar pensar que existen, ya que ellos cada vez más se empeñan n existir sin pensar.

Tchüss and all that crap.

Recuerdos perdidos dijo...

Pedro.
Si quieres no le llames vocación, yo no trabajo por vocación y creo que tan mal no lo hago. Podemos llamarlo al menos "mostrar interés y responsabilidad por tu labor".

La generación Esteban, ¿algún día dejarán de gritar y empezarán a pensar?

Auf Wiedersehen!