lunes, 13 de septiembre de 2010

Necesidades: Caminante.



- En unos años me jubilo - y Juan se come las uñas mientras recita la frase que todos queremos o no queremos recitar.
- ¡Una suerte! - ella no se come las uñas, su jubilación pinta para el dos mil cincuenta aproximadamente. Ella es más joven, unos veinte años, pero se anima en las cenas y comidas con gente de unos quince o veinte años más.- Creo que nunca llegaré a cobrar un duro del estado, tengo la sensación de que moriré antes, de un tumor o algo así.
Entonces sus amigos hartos de la experiencia de la vida le ríen la gracia, le dan consejos y le dicen la envidia que les provoca ella, ella, ella con sus cosas de persona joven, con esa sonrisa perenne.
Así que ella se suele callar, aminora el paso del vino, se sienta entre y escucha a todos.
- Claro, así podemos ir de senderismo los domingos, sin pensar en el lunes, ni en el martes...
- O también podéis ir los martes que hay menos gente que los domingos- ella siempre da ideas, buenas ideas de persona semijoven.
- Pero entonces tú no podrías venir, sería extraño- todos se miran entre sí, afirman la opinión de Álvaro el viudo, el que perdió a su mujer hace unos diez años de un tumor o algo así. Y ya está calvo y arrugado, pero sus ideas siguen siendo buenas, innegables, irrefutables, ideas de persona mayor a fin de cuentas.
- Una más una menos en el camino, ¿¡qué más da!? Ya me enviaréis las fotos por mail.- ella insiste, no quiere obstaculizar los planes del grupo.
- Nada niña, que de estos viejos no te escapas, que te va a tocar caminar sábado sí y sábado también. Además tú eres enfermera, ideal si se presenta un infarto en mitad de la sierra- todos explotan en risas, de las fuertes, por un momento obvian su cara de circunstancia. En unos segundos todos se recomponen y esperan la respuesta de ella. Sin hablar da un último sorbo a la copa, remira a esos compinches de pateadas, caminatas lejanas del esplendor televisivo, cercanas al esplendor real. Los mira uno a uno y piensa: "¡Ojalá llegue a vuestra edad con esas ganas de tomar el monte!" Después se toma tres copas más porque le da miedo, mucho miedo, de esa caminata.


7 comentarios:

Miguel dijo...

A mí me queda algo más de una década para jubilarme. Si no me jubilo de la vida antes (Dios no lo quiera) y para entonces emprenderé un nuevo camino. Ese es mi deseo.

Un beso.

Recuerdos perdidos dijo...

Miguel, a veces se nos olvida disfrutar del camino, disfrutémoslo pues. Un saludo.

Curro Armenio dijo...

Creo que ese miedo, con los años, se quita.
De las pensiones mejor no hablar. Ese sí que es un miedo.
Saludos.

Houellebecq dijo...

Yo sueño con jubilarme desde que comencé a trabajar pero siempre lo miro en abstracto. Y ahora nos quieren ampliar la edad de jubilación. Más de dos décadas y media para olvidarme de las obligaciones. En fín, ahora ya voy viendo la luz al final del tunel.

Recuerdos perdidos dijo...

Las jubilaciones, yo tampoco quiero pensarlo, ¿existirán para cuando yo me jubile?

J. dijo...

la foto es de un cuadro de Magritte, verdad?

Recuerdos perdidos dijo...

Pues J. la verdad es que me recuerda a Magritte pero no sé si es de él. Un saludo