martes, 28 de septiembre de 2010

Necesidades: Mirar un sombrero



Se quiere comprar un sombrero de señor mayor, aunque él dice de señor elegante. Cada vez que pasa por la calle del centro se para ante el mismo escaparate, durante unos minutos baraja colores y modelos pero todavía no se ha atrevido a entrar, demasiado caros. Se resigna y al día siguiente se parará ante el mismo cristal, con el mismo deseo y las mismas dudas. Sergio comienza a tener entradas, una razón más para hacerse con algo que le cubra esas zonas libres, también se ha iniciado en largos paseos, desde que está parado lleva su curriculum por toda la ciudad. Por internet ha encontrado muchos modelos para reflejar su vida estudiantil, el título de estudios primarios, y su vida laboral, tres años como aprendiz y veinte de electricista en una empresa. Ahora con cuarenta y uno se ha especializado en internet, además de formas para hacer los modelos ha encontrado empresas nacionales a las que les manda vía mail toda su vida. Ya ni siquiera le importaría irse a Madrid, Barcelona o a Navarra, en ese caso tendría que irse solo, porque su mujer aquí tiene unas casas para limpiar y su hija de diecisiete años la estabilidad necesaria en un adolescente. Así ha pasado un año, largo, sin fin.

*
- Papá, me tienes que firmar este examen. Es de inglés .- A ella le tiembla un poco la mano, sabe de sobra que su padre está amargado, últimamente con eso del trabajo, del no trabajo,él anda siempre por casa, revoloteando en su cuarto y revisando los deberes.
- ¿Un tres? - Él mira el papel como si entendiese las respuestas, después clava sus ojos en los de su hija, firma, espera una respuesta mientras ella pone cara de víctima.
- Papá, ha sido culpa del profe, me tiene manía.- En realidad ella sabe que eso es una mentira, que simplemente no estudió. Pero su padre en vez de ponerse a gritar como habría hecho otro padre se tapó la cara con las manos y empezó a llorar.-¿Qué te pasa? No te preocupes, el próximo lo apruebo seguro. Y al rato, deja de lamentarse, la vuelve a mirar.
- Hija no te das cuenta que sin estudios no irás a ningún sitio, que serás una trabajadora de la que abusarán.
- Padre me doy cuenta de eso y más, mira Rafa, el vecino del cuarto, su hijo Licenciado en Biología y está buscando curro de camarero y en los supermercados. Y Juanma, el primo, Derecho y se ha ido derecho al paro. Sara, la hija del panadero, sabe unos cinco idiomas, estudió Turismo y mira, amasando pan en el negocio de su padre. ¿Realmente quieres que pierda mi tiempo y tu dinero en sueños imposibles?- ambos sentados y en silencio atienden la mirada del otro.

*
Sergio pasa mucho frío en el nuevo pueblo, trabaja diez horas diarias, el sombrero lo olvidó.

4 comentarios:

Oscar Grillo dijo...

Brillante!

"señor mayor, aunque él dice de señor elegante"!!!!!!!!!

Houellebecq dijo...

Yo también me quedo con la frase que señala Oscar. Y luego con esa idea de padre también mayor que piensa que el estudio garantiza algo. Montalbán decía que lo aseguraba en tiempos dónde había pocos universitarios pero no ahora dónde todos lo son y no caben todos en un mundo laboral estrecho. Si lo sabré yo que soy licenciado mileurista y en claro descenso...

Curro Armenio dijo...

Buen relato.
En estos días, duele.
Besos.

Recuerdos perdidos dijo...

Grcias Oscar.

Houellebecq, por fin he aprendido a escribir tu nombre sin fallos sin tener que mirarlo. Y sí, ahora en el paro hay mucho universitario, pero en las manifestaciones de hoy no he visto a ninguno, la media de edad estaría en los 40.

Gracias Curro, una pena tener que escribirlo.