martes, 10 de marzo de 2009

Necesidades: Sueños

Era un dolor en la espalda, un tirón que la hacía languidecer. Sus músculos gritaban. La guagua había llegado puntual, vuelta a casa. Anochecía, al menos divisaba por la ventana un mar sereno, lleno de rojos y azules mientras aquel trasto zumbaba entre curvas de alquitrán. Su imaginación viajaba a países desconocidos, paseaba con una mochila entre gente que no conocía de nada, escuchaba lenguas incomprensibles para ella y...

Una vecina se sentó a su lado, le preguntó por los hijos y el marido, otra vez volvía el dolor muscular. De nuevo estaba en aquel autobús, lleno de mujeres que trabajaban en las plataneras como ella, otra vez la misma conversación “Sí, todo iba bien….El pequeño está resfriado. Este mes con los libros de la escuela estará más apretado…claro. No te preocupes…ya se solucionará”. Olía a sudor, un sudor de proletariado que cansado volvía al hogar. Aquello le recordó la granja de su abuela Elvira, el sudor de sus tíos cuando trabajaban en la huerta; cuando niña pasaba allí los días enteros jugando entre gallinas, conejos, cabras,…Era inocente, no conocía los avatares de la vida.”¡Última parada señora!”.

Dejó sus recuerdos por unos instantes, descendió y se encontró de camino al piso. Seguía doliendo, eran pequeñas punzaditas desde el cuello hasta el cóccix, debía caminar más lento. Un avión sobrevoló su cabeza…Continuó con las ensoñaciones, esta vez tenía un trabajo de azafata, nunca había montado en avión, le hacía ilusión imaginárselo, bien vestida y maquillada, hablando en varios idiomas,…Abrió la puerta y el ruido la hizo regresar “Hola mami….Mira el hermano que no me deja ver el fútbol… ¿Cuánto queda para la cena?...Ha llamado la tita mañana no nos puede recoger al colegio…” Ya no sólo era en la espalda, ahora el dolor pasaba a una de sus piernas.

Cuando ya todos dormían fue al balcón, necesitaba relajarse. Apoyó sus codos sobre el balaustre. Al fin se relajó. Después hubo dolor pero ya no era el suyo; era el de ellos.

2 comentarios:

Curro Armenio dijo...

¡Pero esto no se puede quedar aquí!
Pon en marcha la máquina, que hay más vía. Lo haces muy bien. Y aquí tendrás siempre un lector.

(Tomo nota de algunos libros).

(La última entrada -esta- es especialmente preciosa).

Un beso.

Recuerdos perdidos dijo...

No es para tanto.
Muchas gracias.
Un saludo