martes, 4 de enero de 2011

Necesidades:El Pitos IV

“Sabe a salchichas con tomate”, se acababa de tomar uno de los aperitivos trasnochados del funeral de Alonso mientras dirigía sus pasos a las oficinas del Central Zenter, en las afueras de la ciudad. Era un moderno edificio, de esos altos, grises y ausentes de vida; pero lleno de cristaleras, ascensores y hormiguitas que entran y salen a cada segundo. Se quedó parado en la esquina, esperando la salida de una hormiguita muy singular: Luis, el flaquito de aspecto verdoso del funeral. Según le había contado la viuda Luis trabajaba allí desde hacía quince años, su relación con él se limitaba a consejos económicos sobre las acciones y las cotizaciones.

“¿Cómo le entraré al verdoso? A ver… ¿le enseño las fotos y voy directo al grano o le pregunto sobre Elisa sin decir nada sobre las fotos? ¡Qué lío y qué hambre! Espero que doña Elisa me dé pronto las llaves del apartamento prometido porque el invierno se acerca” Cavilaba entre rugidos de estómago cuando de pronto la manchita verdosa apareció ante sus ojos, a unos cien metros. “¡Bingo!” Iba a paso ligero, parecía tener prisa, lo siguió, tres calles más abajo se metió en un bar. “Bueno, con las monedas que tengo puedo permitirme un café” El Pitos también entró, dentro todo estaba en penumbra pero el olor a tabaco brillaba por su ausencia. Luis estaba sentado en una mesa al fondo, una mujer morena lo acompañaba, ambos reían. Pidió un café mientras los observaba, la morena se fue. Decidió ser valiente y acercarse a él.

- Buenas, Señor Luis.- Sin pedir permiso se sentó en el sitio que minutos antes ocupaba la morena. Luis levantó la mirada y puso cara de querer recordar sin llegar a ello.

- Siento decirle caballero que no tengo ni una moneda suelta.- El Pitos soltó una carcajada, por segunda vez aquel tipejo llamado Luis lo tomaba por un vagabundo pidelotodo.

- ¿Por qué se ríe? ¿Le conozco de algo?.

- No me conoce, necesito hacerle algunas preguntas.- Sin dejarle oportunidad a reaccionar el Pitos empezó.- ¿Qué sabe de Elisa Sánchez? ¿Cuál es su relación con ella?.- Ahora el que soltaba carcajadas era Luis.

- Siento reír tan bruscamente pero ¿porqué cree que le voy a contar cosas privadas? ¿Es usted policía? ¿Un vagabundo haciendo las veces de investigador privado de pacotilla?.- Me sentí entusiasmado ante la idea de parecer lo que realmente era pero el humor debía formar parte de mi vida para sobrevivir así que le dije guiñándole un ojo.

- No, en realidad soy médico forense y me gusta entrevistar a mis pacientes antes de rajarlos por completo cuando están fiambres.- El silencio encumbró el local y su mirada brilló en busca de una disputa con posible final rápido.

- Desde hace unos años le aconsejo como manejar sus acciones en bolsa, eso es todo.- Parecía querer convencerse a sí mismo de algo que ni él mismo creía.

- Me parece muy bonita la relación laboral señor Luis, pero su marido ha muerto por extrañas razones y si no se quiere ver involucrado… ¿qué me dice de la vida sexual de Elisa?.- Se puso nervioso, escudriñó toda la sala entes de abrir la boca.

- Su marido murió de un ataque al corazón, eso es todo ¿De qué extrañas razones habla? ¿Quién lo manda a hacerme ese tipo de preguntas?.- El Pitos llamó a la camarera, sabía que aquel mendrugo no iba a cantar ni una copla aunque supiese mucho, así que pagó su café y se despidió. De camino al centro de la ciudad pensó cual sería su siguiente paso. Tendría que ir a casa de Elisa, contarle el encuentro nada fructífero con Luis y pedirle las llaves del apartamento, algo de dinero para seguir trabajando y la ropa nueva prometida.

2 comentarios:

Houellebecq dijo...

El Pitos le ha entrado con fuerza a la hormiguita verdosa. Pero algo me dice que la hormiguita todavía no es la clave. Como no sé nada de la historia puedo aventurar conjeturas. No es lo mismo que un Spoiler, supongo.

Miguel dijo...

No sé cómo acabará esto. Cada vez lo veo más enervesado...

Un beso.